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martes, 29 de mayo de 2012

Diecisiete


De pronto se abrió la puerta de la sala. Una alta señorita ingresó al aula llevándose la misma vida a cuestas y el mundo por delante. Quedé boquiabierta y me sobresalté con la voz gruesa de la profesora de Lengua que presentaba a nuestra nueva compañera:
-          Alumnas, silencio por favor. Alumnas, ella es Ana.

martes, 22 de mayo de 2012

Dieciséis


Las clases comenzaron y a pesar de mis logros físicos, se hallaba intacto mi rol de marginada. Un cartel en mi frente o la sonrisa nerviosa de la pobre desgraciada actuaban como imán para las harpías de segundo año. Seguía siendo la gorda inmaculada, la tonta que siempre estaba para la hora de necesitarla.

martes, 15 de mayo de 2012

Quince


Pese a que había perdido seis kilos, no me sentía bien. Seguía con el propósito irracional de que la tierra me tragara. 

martes, 8 de mayo de 2012

Catorce


Marzo volvió a encontrarme con pollera cuadrillé. Esta vez las tablas se cerraban por completo. Era evidente que la angustia de casi un año, los libros de dietas, las ensaladas hipocalóricas de Pinamar y las burlas hirientes de los hijos de Marina y Roxana, me habían ayudado.

martes, 24 de abril de 2012

Trece


Se burlaban constantemente de mí. Hoy entiendo que me cargaban porque era una ridícula que se pasaba las vacaciones encerrada y abrigada leyendo sobre dietas y comiendo ensaladas. Entiendo que yo creé el personaje del que se reían y al que continuamente juzgaban. Pero en aquel Febrero, demasiado lejos estaba de entenderlo de este modo. Mamá lo solucionaba con la misma estúpida frase: “Es la edad”. Pero a mí no me conformaba. Que se burlaran de mi persona no era aceptable por la edad, como tampoco lo era que yo me odiara con tanto ímpetu.

martes, 17 de abril de 2012

Doce


Lo único que yo hacía era leer. Leer sobre dietas y leer libros. Leer me daba paz. Me hacía olvidar por un momento de mi vida desgraciada para compenetrarme en las de otras personas. Leí demasiados libros ese verano. Sólo leyendo pude soportar el daño que me infligieron el hijo de Marina y las hijas de  Roxana.

martes, 10 de abril de 2012

Once


Cuestión que hicimos el maldito viaje. Mamá parecía no querer ver lo que me pasaba. Todo era aceptable porque tenía casi catorce años. “Es la edad” era su lema favorito. No se hacía cargo de que era una gorda y un mal ejemplo para su hija adolescente. No se responsabilizaba de que papá la hubiera dejado por ese mismo motivo. No le importaba que yo no tuviera amigas y que me la pasara haciendo absurdas dietas. No le preocupó en absoluto que su nena en treinta días hubiera ido una sola vez y vestida a la playa.